Una dulce historia

Las circunstancias de la vida (dónde nacemos, en qué entorno vivimos, qué enfermedades sufrimos, etc.) suelen abocarnos a situaciones inesperadas y a menudo indeseadas. La mejor actitud para afrontarlas es abrirse a lo nuevo y aprovechar las oportunidades para seguir creciendo, como hicieron mis padres, Victoria y Antonio.

Emprender requiere ser creativo, ambicioso y optimista. Así era mi padre cuando inició la panificadora. Pero también ser constante, realista y conservador con los recursos, como fue mi madre cuando cambió el rumbo de la empresa. La combinación de ambos fue la amalgama perfecta para que nuestra empresa familiar saliera adelante. Encontrar esas cualidades, casi antagónicas, es la base del emprendimiento, no exento de sufrimiento y dedicación, hasta el punto de querer olvidar, como les ocurrió a mis padres en muchas ocasiones, los malos momentos vividos.

Nuestra principal fortaleza es aquella cualidad que nos diferencia de la competencia y nos hace mejores que ella. Encontrarla y potenciarla es la mejor, o puede que incluso la única, forma de crear valor a largo plazo.

LA TECNOLOGÍA (II) ¿UN MEDIO O UN FIN?

Aunque el resultado alcanzado era consecuencia de mi esfuerzo, sobre todo lo fue de la pasión que ponía en llevarlo a cabo, porque las horas me parecían minutos delante de la pantalla, porque encontraba la fe-licidad en el trabajo y no en sus frutos.

El triunfo es efímero, el verdadero éxito consiste en que la pasión te acompañe durante el camino.

LA INCESANTE BÚSQUEDA DEL PROCESO PERFECTO LA RED DE DISTRIBUCIÓN NO ES UNA PARTE DEL PROBLEMA

Mil disculpas querido lector si he abusado de tu paciencia en este ca-pítulo plagado de siglas, muchas de las cuales ya son más bien piezas de museo. El motivo no es otro que significar la relevancia de la tecno-logía para cualquier directivo, pues debería ser una materia troncal en cualquier carrera profesional.

Un lenguaje de programación se aprende como cualquier lengua, y comunicarse con las máquinas ya va siendo casi más importante que hacerlo con las personas. Quizás no está muy lejano el día en que nues-tro jefe sea un robot, o quizás ya lo es hoy sin que lo estemos perci-biendo

Vencer el miedo y confiar en el equipo, aportándole los medios ade-cuados para que desarrollen su potencial, puede sorprendernos con un resultado extraordinario. Así nos ha ocurrido con la red de distribu-ción, que se ha convertido en una importante palanca para el creci-miento y el desarrollo de nuestras marcas, sobre todo para que, con ellas, nuestra innovación llegue a los consumidores.
Cuando un problema se alarga en el tiempo y se convierte en una parte de ti mismo, de tu esencia, quizás es una cuestión de enfoque. Enten-derlo y abordarlo a tiempo es crucial para crecer como persona o como organización.

LAS PERSONAS, UN ACTIVO IMPERFECTO

Por ello, la reflexión debe ser mucho más profunda, pues no consiste en tratar a los demás como te gustaría ser tratado, sino más bien, como asegura Milton Bennet en su modelo DMIS1, que va más allá de la regla de oro que iniciaba este capítulo, con el enunciado de su regla de platino:

“Trata a los demás como ellos desean ser tratados”

LOS VALORES... DEL DICHO AL HECHO HAY UN BUEN TRECHO

Acreditada la importancia de los valores, dedicar tiempo a ellos debe incluirse en nuestra agenda, para ayudarnos a tomar mejores decisio-nes, y para apoyarnos en ellos tomándolos como pilares en los que mejor podremos construir nuestro futuro.

Por lo tanto, la familia debe estar dentro, pero con las condiciones ade-cuadas, con un modelo de gestión diseñado para que atraiga al talento familiar, que lo valore profesionalmente y que no asigne puestos de responsabilidad en función del parentesco, ni igualitaria ni proporcio-nalmente al accionariado correspondiente a cada rama familiar.

Un sistema que, en definitiva, reconozca la valía individual de cada uno de sus miembros, con una remuneración acorde al mercado si desa-rrollara la misma responsabilidad en otra empresa de un tamaño simi-lar.

Las empresas innovadoras no entienden de crisis, pues esta es siempre una oportunidad para ellas. La innovación las convierte en más ágiles, flexibles y adaptables a las nuevas circunstancias del mercado.

EL TRABAJO EN EQUIPO, EN BOCA DE MUCHOS...¿Y APLICARLO?

Lo que sí estoy convencido que merece la pena es salir cuando dentro no eres feliz o no te sientes identificado con los valores y con tu propó-sito, aunque sea un alto precio el que tengas que pagar por ello.

“A veces es mejor apartarse y dejar de hacer.”

El acto más importante de la comunicación es escuchar. Como dice un conocido proverbio árabe, tenemos dos ojos, dos orejas y una boca para escuchar y observar el doble de lo que hablamos. 

La paz familiar no hay que buscarla en ningún Consejo sino en la cons-trucción de una relación personal afectiva y duradera, basada en una buena comunicación y en la generosidad.

Como dice mi buen amigo Cipri Quintas, una buena relación debe ba-sarse en “DAR sin esperar. Recibir y recordar”.

La internacionalización es un paso imprescindible, ser una empresa multicultural y abierta supone una aportación de talento del que no podemos permitirnos el lujo de prescindir.

Ampliar nuestro horizonte y llegar a clientes de otros países, es una necesidad que más pronto o más tarde se va a presentar, cuanto antes la abordemos más sólido y diversificado será nuestro proyecto y, por lo tanto, menor será su riesgo.

Como CEO mi misión es crear una organización sostenible, saludable, solidaria y comprometida con las personas, que crezca apoyada en la tecnología y la inteligencia colectiva.

La experiencia de haberlo hecho en otras organizaciones me ha per-mitido aprender que el liderazgo se basa fundamentalmente en el ser-vicio, que estamos de paso y que la culminación de un proyecto es ga-rantizar su continuidad, por encima incluso de los intereses personales.

No creas que eres imprescindible, nadie lo es. Prepara el futuro y ase-gura tu relevo, y deja las cosas al menos un poco mejor que las encon-traste. Sé autocrítico y si no lo estás logrando no persistas en ello.

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